Me ha encantado la experiencia y espero contribuir a conseguir alguna sonrisa. Ha sido tan divertido, que voy a hacer más para casa, para que cada uno de nosotros tenga uno. Ya estoy eligiendo colores y pensando en el diseño.
Estos son los tres calcetines que se van a las manos de Sylvia, para que los reparta.
Aunque yo no tengo ni idea de coser, y al principio me costó cogerle el truco al punto que une las dos piezas que forman el calcetín, al final me resultó fácil y muy entretenido. Así que, si yo he podido, cualquiera con un poco de tiempo y ganas puede hacerlo.
Deseo que con este pequeño gesto, la próxima Navidad de tres niños, sea un poco mejor.















