En la entrada anterior, os prometí mostraros como montar un picnic en casa. Las dos primeras cosas que necesitamos son: una cesta y un mantel o manta. Yo me he decantado por este precioso mantel porque buscaba algo que estuviera salpicado de color y que su diseño encajara con la temática de San Valentín, y creo que cumple las dos condiciones.
En cuanto a la comida, ya os comenté, que yo quería hacer un pequeño homenaje a nuestro domingo en Central Park y por eso, desde el principio tenía claro lo que preparar. Unos panes rellenos, que vi en La Receta de la Felicidad y que estaba deseando tener una ocasión para probar, unos tarros de fruta fresca y una limonada rosa.
Los bocadillos están jugosos y riquísimos, son fáciles de preparar y una opción ideal para llevarse fuera de casa, ya que fríos están igual de buenos que calientes. Una forma de presentarlos es envueltos en una servilleta y atados con un lacito. Nada laborioso, pero resultón.
Los tarros de fruta fresca los rellené con cuatro capas de fruta: plátano, fresa, kiwi y piña, a esta última le di un pequeño toque romántico con un cortador de galletas y el acabado me encantó. Para vestir un poco los tarros, les enrollé un trozo de lana gruesa a la que até un pequeño cartel con un mensaje hecho con sellos y troqueles de fieltro.
La limonada es una bebida sencilla de hacer, rica y que puedes personalizar adornándola con hojas de menta, rodajas de limón o frutos rojos. Un poco de washi tape, un trozo de servilleta y una cinta, transformaron nuestros recipientes.
























